Con una poética alejada del lirismo, Rubén J. Triguero, colaborador asiduo de penúltiMa, explora en sus versos, desde una mirada íntima, la concepción del tiempo y la necesidad de romper con el bucle de repeticiones en el que nos vemos envueltos debido a las rutinas, al miedo o a las comodidades de la vida cotidiana. Una repetición de días, semanas o incluso años que, como consecuencia, provocan la sensación de que los años pasan de largo, apenas como estrellas fugaces que con suerte logramos atisbar. Ante esta realidad, el autor nos evoca esa necesidad de comenzar algo distinto, en sus propias palabras: «Volver a empezar como rotura de la vorágine del tiempo repetido. Esta idea emerge a lo largo de todo el poemario, pero no solo como el paso indivisible de un mundo conocido a otro por conocer, sino también relacionada con la concepción cíclica del tiempo. Como el ave Fénix que, tras la muerte, resurge de sus cenizas. En la propia naturaleza vemos esta idea primigenia en la sucesión de los periodos estacionales: todas las primaveras, el ciclo de vida nuevamente se inicia, un nuevo comienzo donde la naturaleza brota y florece para inundarlo todo de colores, de fragancias, de vida». Y consigue que esa idea reluzca en «Volver a empezar», un poemario poliédrico donde abundan las vivencias y el resurgir de lo cotidiano, donde experimentamos ese comenzar de nuevo al que todos, en más una ocasión, nos tenemos que enfrentar, y que ha querido compartir generosamente con los inquietos lectores de la revista.

 

 

Estética de la nada

No decir la palabra,
encontrar en el silencio
la estética del vacío.

Descubrir ese hueco que el observador
culmina de subjetividad con su mirada parcial,
completando una obra dinámica,
sin él, carente de sentido.

No decir la palabra
para decirlo todo,
a la búsqueda de cómplices
que rellenen los huecos imperfectos
que se aglutinan, en esta torpe y
fragmentaria,
estética de la nada.

 

Continuar

Y saber que no somos nada
y a pesar de todo,
persistir en el intento.

 

Desvanecerse

Desaparezco de mí.
no estoy, no soy,
no existe el tiempo ni tampoco el espacio
no hay lugar para la materia en este instante.

Soy esos dedos aporreando el teclado
enfervorecidos
marcando cada una de las pulsaciones
que agrupan un mundo abstracto
que van conformando un pequeño universo de historias.

También soy el ojo que registra los fragmentos de luz,
como en un lienzo,
en el momento, en el lugar exacto
capturando un extracto del mundo cada vez más intratable…

soy la pieza del puzle que no encaja,
el silencio que nunca empieza ni termina
o la noche, de madrugada,
antes del amanecer que nos desvela.

Soy el instante de lucidez que nos ilumina
y algunas veces
también la locura que nos abruma,

soy arte,
destellos de arte
que llegan

 que llegan

 que llegan.

 

Rubén J. Triguero (Sevilla, 1985) reside en Madrid desde 2012 y trabaja como programador informático. Ha publicado la colección de relatos Si sale cara (Boria ediciones, 2018) y ha participado en los proyectos: Versos al paso y Llévate un poema a casa.

 

La imagen que ilustra la publicación es de Mario Heller.