Les confesaremos una cosa, queridos lectores de penútiMa, la gente que hacemos esto no somos especialmente aficionados a Charles Bukowski. Cuando cae un libro suyo en nuestras manos nos aburre bastante rápidamente. Le reconocemos sus méritos, por supuesto: su honestidad, su trabajo con materiales habitualmente despreciados y, sobre todo, su capacidad de incomodar. Alguien que incomoda ya nos cae bien por estos pagos. Además, siempre es un escritor del que se puede tirar como ejemplo de que la literatura no solo no excluye lo vulgar, sino que en lo vulgar, en lo que la burguesía biempensante desprecia, hay más poesía que en sus cursis y amodorrados puntos de vista.
En fin, que sabemos que hay muchos lectores de penúltiMa que sí son fanáticos de Bukowski y además pensamos que este documental de John Dullaghan está bastante bien, así que no está de más compartirlo con todos ustedes.