La mejor revista del Norte de México, Pez Banana, dedicó su último número a cartografiar la obra de algunas escritoras latinoamericanas. Lo hizo desde el convencimiento de que a día de hoy son las autoras las que están realizando las aportaciones más interesantes y modificando los mapas de la literatura en castellano. En penúltiMa hemos logrado que nos «presten» algunos de esos textos, convencidos de que merecen toda la difusión que pueda ofrecérseles. Además queremos expresar una gratitud enorme hacia Iván Ballesteros Rojo, factótum de Pez Banana, que desde el primero momento se ilusionó con la idea de darle más difusión a los textos de su revista. Acá es la mexicana Paola Tinoco la que esboza las líneas generales de la producción narrativa de Samanta Schweblin.

 

Vi a Samanta por primera vez hace siete años en un festival literario en Oaxaca, donde se daban cita grandes personalidades. Ella participaba en todo excepto en las bacanales rociadas de mezcal que cada año se organizan entre escritores, editores y periodistas pero además, se mantenía al margen de los reflectores. Estaba presentando su segundo libro de cuentos, Pájaros en la boca (2010). Nadie imaginaría al verla, con su aire tímido de media cola de caballo, lo tremendo de sus historias, lo siniestra o cruel que podía ser al escribir. En su primer libro, El núcleo del disturbio (2002), trata la violencia en la ciudad y ya desde ahí se nota este rudo sello que continuará en sus siguientes libros. Con historias como ‘Matar a un perro’, un cuento que dejaría con pesadillas a los amantes de los caninos. Con Pájaros en la boca, publicado algunos años antes en Argentina y posteriormente en México a través de Almadía, nos sumerge en el absurdo con tan buena prosa que además de disfrutarlo, le creemos todo. Le creemos que una pareja trate de revertir un embarazo o que una niña coma pájaros vivos. Le creemos que un sireno esté sentado afuera de un restaurante y encima, queremos saber más.

El éxito la sorprendió, sobre todo porque en el mundo de los cuentistas no es que haya editores peleándose por ofrecer contratos, sin embargo la solvencia de sus narraciones y una prosa hipnótica, la convirtieron en la favorita de muchos, aunque la exigencia, a partir del éxito y los buenos comentarios en prensa, era la misma: queremos una novela. Samanta en principio se negaba ante la presión. No descartaba la posibilidad de escribirla pero atendía al llamado del fuego a discreción: para cuando estuviera lista, en el momento en que el tiro y su respiración se sincronizaran y entonces sí, abriría fuego. Pasó mucho tiempo antes de que eso sucediera, pero finalmente accedió a entregar una novela, Distancia de rescate, Random House en Argentina, Almadía en México. En realidad, esta historia encaja más en lo que se da en llamar nouvelle, porque se trata de una novela muy corta pero lo bastante intensa para mantenernos en medio del terror y la asfixia donde el escenario es el campo en el siglo XXI y los efectos de sus tóxicos, al mismo tiempo que describe la relación madre e hija que por momentos resulta conflictiva o sobreprotectora.

A esa novela le siguió otro libro de cuentos, Siete casas vacías (Páginas de espuma, 2014), de la mano del premio de cuento más importante: Ribera del Duero. Aquí no hubo manera de mantenerse fuera de los reflectores, estas historias sobre violencia afectiva y pérdidas, siguiendo su estilo cruel y a ratos de terror, ganaron lectores no sólo en América Latina sino en Europa.

Después de leer cuentos sobre la recurrente pesadilla de una mujer que recoge la ropa del hijo muerto de sus vecinos; de una fémina que sale con bata de baño a montarse en el coche de un extraño, nuevamente oscilando entre lo absurdo y lo real, se nos revela una escritora que, detrás de esa sonrisa discreta esconde sendas historias. Narraciones que dejarán afectados al que lee. Relatos que probablemente heredarán algunas pesadillas a quien decida internarse en ellos.

 

Paola Tinoco

Paola Tinoco (Ciudad de México, 1974) es escritora, editora y promotora literaria. Miembro del consejo editorial del periódico Reforma. Ha publicado cuentos, crónicas y entrevistas en Revista 1.9.2., Milenio Diario, 24 horas, Replicante, Playboy, la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Luvina, Revista DF por Travesias y es columnista de la revista Marvin. Compiladora de la antología de cuento latinoamericano De lengua me como un cuento (2009), publicada por Axial; la antología de cuentos de escritores regiomontanos Cuentos desde el cerro de la silla(2010), publicado por Anagrama y la Universidad Autónoma de Nuevo León, y Más de lo que te imaginas, cuentos perversos(2012) publicada por Cal y arena. Su primer libro de cuentos lo editó en Páginas de Espuma y lo tituló Oficios ejemplares.

Todo texto es un Palimpsesto, pero más todavía los que versan sobre otras producciones culturales. Haciendo un leve homenaje a Genette, en Palimpsestos se recogerán los textos críticos. En penúltiMa la crítica es meditación y diálogo. Los textos que pasan a entretejerse con aquellos de los que hablan.