Luis Sánchez Martín es un colaborador habitual en la sombra de penúltiMa, ya que hemos ido publicando adelantos de buena parte del catálogo de Boria ediciones, su sello, ahora anuncia que en Liliputienses, el capricho insoslayable con el que Cumbreño desborda las lindes de la poesía en España, abriéndola a nuevas voces y otros ámbitos, se publica en breve su nuevo poemario, y comparte con los inquietos lectores de penúltiMa algunos de ellos. Por cierto, compren el poemario en la web de Liliputienses, que se lo mandan a casa freco fresquito, más cómodo imposible, ya haste en los perezosos como nosotros se piensa.

 

 

EL SONIDO DE LOS DÍAS APAGADOS

(Prólogo) 

Quizás una pequeña parte morirá

si no estoy aquí alimentándola.

Lew Welch

     No llega el cese de la gotera en mi cabeza,
la nota constante del odio a uno mismo.

Ximena Cobos Cruz

Ahora que la noche señala los rincones

donde muda la conciencia de la luz

intento acariciar las bombillas

que iluminan esta habitación

llena de ciegos.

Fueron días tan cerrados

que mi espalda se quebró

doblegada por los gritos

del dialecto de la sombra

y mi padre, refugiado

en su oficina,

guardaba una botella

de Soberano en el cajón.

Libros y canciones

a los que nunca regresar;

memoria que acuchilla telarañas

donde las moscas se dejan devorar

sobre el sonido de los días apagados.

Recuerdo un hombre de piel despellejada

orinando en la habitación

una virgen enfureciendo a los demonios

un demonio pintándose las uñas

y trozos de carne conduciendo

coches heredados.

Y toda la maldad y el dolor y el miedo

acumulados en un sillón frente a un televisor apagado.

Veinte años en el arcén de una vida secundaria.

Y luego veinte de silencio y a escondidas,

sin mirar atrás

sin pararme a hablar con nadie

por si acaso me preguntan.

 

 

ÁNGELES Y DEMONIOS

…no seré yo jamás

pero muy bien empiezo a describirlo

José Alcaraz

De repente una costura

—más aún—

un hombre abierto en canal

colgado de un árbol viejo

al final del camino

que en teoría

—y sólo en teoría—

no debería aguantar su peso.

Y yo que nunca quise creer en nada

le busco sentido al aquelarre

tratando de entender la caprichosa transición

—tan predecible que no entiendo

cómo pude dejarme engañar—

de morir por un ideal

a llamar antes de entrar

y esperar pacientemente hojeando una revista.

Ya no me disfrazo:

freno con el disco en ámbar

y voy a 110 en autovía.

Pero ocurre a veces que alborota mi pecho el latido

y sueño melopeas con ángeles despeinados

y demonios trajeados que se azotan mutuamente.

Es entonces cuando todo puede suceder

—lanzo los dados, ojos de serpiente—

y el hombre se cose las tripas

y camina conmigo mientras cantamos

como borrachos tocados por la luz

hasta que despierto otra vez

junto a unas huellas al borde de un camino.

Mira, hay un árbol al final.

 

RESET

Esconde la ropa que diga de ti

más de lo que quieres contar

y aféitate por primera vez en años,

tarde o temprano tendrás que salir

vestido de muchedumbre

a comprar o pasar la ITV.

Aparta dos camisas blancas

y una azul de rayas para la función.

Ya sabes de memoria tus frases

y hay pases de lunes a viernes

de nueve a dos y de cuatro a siete.

Si aun así no pudieras aguantar la pantomima

haz una burrada para que te despidan:

necesitarás cobrar el paro.

Elige novelas que hayas leído

películas que hayas visto

canciones que sepas de memoria

y procura que sean prescindibles:

si vuelves a ellas en el futuro

revivirás una y otra vez este paréntesis.

Despídete de tus amigos en redes sociales

tú también mereces algo de casito

y tal vez caiga algún

TQ MUXO BONIKO

Guapo no, lo siguiente.

Cualquier cosa, aquí me tienes.

 

Y ahora sí,

apaga el teléfono y el ordenador,

baja las persianas,

cuelga el cartel

«REGRESO EN CINCO MINUTOS»

y no vuelvas a mirar el reloj

hasta que alguien dicte sentencia

o la causa quede archivada.

 

 

VISTO ASÍ

Los compañeros de colegio

            que sobrevivieron a los 80

            buscan colillas y monedas por el suelo

            arruinados por créditos exprés

            y las luces de las casas de apuestas.

Los compañeros de instituto

            que resistieron los 90

            cambiaron alcohol y pastillas

            por un trabajo de diez horas al día

            como falsos autónomos

            en una multinacional del transporte.

Los compañeros de universidad

            —bilingües titulados

            que se enfrentan al siglo XXI

            con coches de renting

            y matrimonios de tergal—

            graban en placas sus apellidos compuestos.

Total,

que visto así

parece que no me ha ido tan mal.

 

Luis Sánchez Martín (Cartagena, 1978) estudió Ciencias Empresariales en la
Universidad Politécnica de Cartagena y ejerce como contable desde hace más de 20
años. También dirige el sello Boria Ediciones desde 2016. Es autor de los libros de
relatos Sin anestesia (Ediciones Hades, 2014) y Todo en orden (Chamán Ediciones,
2022), la novela Bebop Café (Boria Ediciones, 2016) y los poemarios Carrera con el
Diablo (Lastura, 2019) y Pastillas debajo de la lengua (Liliputienses, 2024). Sus
relatos y poemas han aparecido en publicaciones en papel y digitales como Manifiesto
Azul, Carne para el Perro, Culturamas, El Coloquio de los Perros, Plástico Revista
Literaria, penúltiMa, La Náusea o el diario La Verdad de Murcia. Es
colaborador habitual de la sección cultural «Leer el presente» de eldiario.es (Murcia).

La imagen que ilustra la publicación es de Yulia Skogoreva.