penúltiMa lleva los talleres de escritura a la periferia de la capital. Un taller de primer nivel, impartido por un profesor reconocido con más de diez años de experiencia a un precio mucho más reducido que el habitual en los centros dedicado a estas enseñanzas.
El taller se imparte los martes de 18 a 20 horas. Si hubiera suficientes interesados en un grupo de mañana puede estudiarse su creación.
Interesados escribir a la dirección de correo electrónico: info@revistapenultima.com
o llamar al 644133586 (de lunes a viernes de 12 a 20 h).
Precio del taller: 60 euros al mes.
Inicio: 6 de febrero de 2018. Una sesión semanal de dos horas.
Lugar de encuentro: local privado y acondicionado situado a cinco minutos de la parada de metro Barajas y junto a la plaza de Hnos. Falcó, donde hacen parada las líneas de autobuses 101, 105, 115.

 

No todos los que van a un gimnasio pretenden ser plusmarquistas olímpicos, aunque muchos deportistas de alto nivel sí acudan puntualmente al gimnasio para mantener su cuerpo en forma. La comparación se puede transportar sin problema a los talleres de escritura: no hace falta querer ser un escritor de éxito o prestigio -por desgracia muchas veces ambas realidades no van de la mano- para inscribirse en un taller de escritura, pero si alguien tiene el deseo o al vocación de convertirse en uno la asistencia a un taller puede ser una opción más que interesante, ya que permite aprender y practicar muchos recursos dirigidos a ser un buen escritor.
Inscribirse y participar en un taller, en todo caso, no habilita a nadie para ser escritor, por mucho que en algunos lugares se obstinen en hacerle creer eso a los clientes -en dichos lugares pesa más la condición de cliente que la de alumno- que se acercan para recabar información al respecto; no se comercia con los deseos de las personas. Un taller tampoco debería ser un lugar donde a uno le den una palmada en la espalda con la exclusiva intención de que siga pagando su cuota mensual, como sucede, también, en muchos centros dedicados a la escritura creativa. Y, por último, un taller no debe estar pensado como una mera distracción vespertina que puede dirigir cualquier persona que haya cursado estudios de humanidades y cubrir así el expediente como alguien más cercano a un animador que a un verdadero profesor, cosa que ocurre en muchos centros culturales de distrito en los que dentro de su oferta de cursos se incluyen los talleres de escritura.
Un taller es un punto de encuentro, pero también una plataforma de investigación. Personal y social. En un taller no se aprenden tan sólo recursos y trucos destinados a hacer más eficaz un texto, que también, sino a encontrar en la escritura una herramienta para conocernos mejor a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Escribiendo se ordena el pensamiento, se clarifican ideas y sentimientos y el proceso de construcción de un texto puede servirnos, también, para construir nuestro universo. Por eso un taller de escritura no es tan sólo un lugar donde “aprender a escribir bien”, sino, sobre todo, un lugar donde poder comprender los mecanismos de la sociedad y de nuestra mente y nuestro cuerpo. Sin misticismos, sin sucedáneos de autoayuda, tan sólo porque al construir historias vamos ayudándonos a desentrañar el tejido de relatos que conforma la existencia.
Por eso un taller de escritura es beneficioso para todo aquel que quiera conectar con su imaginación y trabajar con palabras o con imágenes transmitidas mediante palabras. Es un camino muy arduo para enfrentarlo a solas.

 

Antonio Jiménez Morato

Además de en los Talleres de escritura creativa Fuentetaja, donde durante cinco años se encargó de la coordinación general de los talleres tanto presenciales como virtuales, Jiménez Morato ha impartido cursos en instituciones de carácter público como la red de Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid,la Asociación de Universidades Populares de Extremadura, diversos Centros Culturales de la red latinoamericana de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), así como en recintos privados entre los que destacan el espacio de la revista La Tempestad de México, las librerías Escaramuza (Montevideo), Eterna Cadencia (Buenos Aires), Tipos Infames y Cave Canem, ambas de Madrid, entre otras. Actualmente Antonio Jiménez Morato se desempeña, entre otras labores, como lector para diversas editoriales, además de realizar trabajos freelance dentro del mundo editorial.

Como autor ha publicado seis libros en cinco países: la recopilación de textos críticos sobre literatura latinoamericana contemporánea La piedra que se escribe (Festina, México), la novela Lima y limón (publicada en España, Costa Rica, Argentina y Bolivia, además de en edición digital para todo el mundo), la novela corta Cuco (en Montevideo), el volumen de ensayos literarios El sabor de la manzana (publicado en la editorial Germinal de Costa Rica), el libro de crítica desplazada Mezclados y agitados (Random House Mondadori) y la reunión de relatos entrelazados Cuestión de sexo (Aguilar).

Como editor ha sido responsable de los títulos “Poesía en mutación”(Alpha-Decay, Barcelona, 2010), una apuesta personal por siete poetas jóvenes españoles nacidos en democracia, y de la antología Siete” (Salto de Página, Madrid, 2011), en la que se reúne una muestra de la contundente trayectoria como cuentista del mexicano Alberto Chimal. Ha participado en los libros colectivos de relatos “201” (Ediciones Altazor, Lima, 2013), “Los oficios del libro” (Libros de La Ballena, Madrid, 2011) y 5 metros de cuentos perversos”(Textofilia, México D.F., 2011), así como en la reunión de ensayos Escritura creativa: cuaderno de ideas” (Talleres de escritura creativa Fuentetaja, Madrid, 2007). Ha acompañado con prólogos o epílogos ediciones de Félix Fénéon, Jim Dodge, William Kotzwinkle, Pablo Katchadjian o Federico Falco, entre otros.
También se encargó de las labores de redacción del libro basado en la primera temporada del programa televisivo “Un país para comérselo”, producida y presentada por Imanol Arias y Juan Echanove (Grijalbo, Barcelona, 2011). Actualmente mantiene colaboraciones habituales en el blog de la editorial y librería bonaerense Eterna Cadencia.Colabora de manera esporádica en los suplementos culturales de El País (Babelia) y ABC (ABC Cultural) de España. Así como en Clarín (Ñ) y Perfil de Argentina. También en revistas literarias de referencia como las españolas Quimera, Suroeste o Clarín, la mexicana El perro, las argentinas La mujer de mi vida y Big Sur o la uruguaya Otro cielo. En el pasado ha realizado colaboraciones en medios como el diario Público, el suplemento El Viajero de El País, y revistas como El Duende, Renacimiento, etc.

Es alumno de doctorado en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans). Su currículum académico se completa con un Master of Fine Arts in Creative Writing in Spanish por la Universidad de Nueva York (NYU) y es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.